La Esposa Irrespetuosa, Arrogante, Caprichosa y Desleal

Preámbulo

Ayer no escribí, porque decidí unirme al grupo de estudio de la Iglesia Bautista donde mis hijos y yo nos estamos congregando. Como parte del compromiso que adquirí hace unas semanas de comenzar a fortalecer mejor mis cimientos y mi conocimiento.

Gracias a Dios, he encontrado un grupo de 10 fieles creyentes de sabiduría sana, ancianos en la palabra y que estuvieron dispuestos a aceptarme dentro del grupo a pesar de solo estar dos meses, de tener mis retos de carácter aun y a como describió una de las ancianas, poner mi casa en orden.

Introducción

Hemos escuchado acerca de rebeliones que suceden cuando el gobierno o las autoridades no hacen nada ante la injusticia que viven en sus naciones u otras veces cuando sencillamente no se les dejan hacer o se le acolitan sus caprichos.

Estamos viviendo en una sociedad donde los valores se han perdido, sociedades que han sido prosperas se han convertido en naciones regidas por el cinismo de los gobernantes que oprimen a su pueblo para sacar provecho económico del poder que el mismo pueblo le ha otorgado.

En muchas casas, los mismos hijos se rebelan contra los padres, sus profesores haciendo cosas desagradables para llamar la atención y/o hacer «pagar» a sus padres o a sus profesores por no dejar hacer lo que ellos desean.

Estos ejemplos es cuando nos dejamos regir por la autoridad del hombre, y no estamos hablando de una autoridad basada en Dios quien es bueno, justo y recto.

La Esposa Irrespetuosa

Al igual nosotros mismos nos rebelamos contra Dios, nos volvemos como esposas irrespetuosas, retamos su autoridad sobre nuestra casa, nuestras iglesias y actuamos de manera retadora, con arrogancia y hasta de manera hipócrita, ya que decimos ser Cristianos, más sin embargo no damos buen testimonio de ello.

Aunque el concepto de esposa está asociado al matrimonio. La Biblia se refiere a la iglesia como la esposa de Cristo. De ayer a hoy el Sr. me regalo primero Lamentaciones 1 RVR1960, en este cantico, Jeremías derrama sus lágrimas por lo que le paso a Jerusalén, pueblo escogido que a pesar de los pactos que había tenido con Dios, decidió rebelarse contra El.

«Sus enemigos han sido hechos príncipes, sus aborrecedores fueron prosperados, Porque Jehová la afligió por la multitud de sus rebeliones; Sus hijos fueron en cautividad delante del enemigo.» Lamentaciones 1:5 RVR1960

Para alinearnos con la analogía de esposa y matrimonio, Dios es el esposo, Jerusalén era la esposa, sus hijos es el pueblo. Dios había hecho un pacto con Jerusalén el cual Jerusalén decide incumplir innumerable número de veces. Por rebelde Jehová decide afligirla.

La Esposa Arrogante

Dado la pérdida de confianza de Jerusalén a Dios porque Dios no la dejaba hacer lo que ella quería. Jerusalén arrogantemente se rebeló contra Dios y trato de demostrarle que podía ser independiente. Como resultado, reto la autoridad de Dios, comenzó a hacer alianzas con naciones cercanas incluyendo no creyentes para buscar protección y ayuda. Así, creando una falsa seguridad y Dios se lo demostró al dejarla caer en manos de Babilonia:

«Jerusalén, cuando cayó su pueblo en mano del enemigo y no hubo quien la ayudase, Se acordó de los días de su aflicción, y de sus rebeliones, Y de todas las cosas agradables que tuvo desde los tiempos antiguos. La miraron los enemigos, y se burlaron de su caída.» Lamentaciones 1:7 RVR1960

No hubo quien la ayudase, esa aflicción le hizo acordarse a Jerusalén de la cosas agradables que Dios como esposo le había dado en tiempos pasados. Jerusalén, como esposa, no fue agradecida con Dios, su esposo.

La Esposa Caprichosa

Como resultado de su rebeldía, Jerusalén comenzó a buscar soporte en otros lados, a buscar consejos de otras naciones buscando caprichosamente lo que ella necesitaba, sin importarle y escuchar lo que Dios como esposo y como parte del pacto, tenía como plan para ella. Como resultado, Jerusalén cayo  en una gran depresión y no tiene quien la consuele, ni siquiera Dios, su esposo:

«Amargamente llora en la noche, y sus lágrimas están en sus mejillas. No tiene quien la consuele de todos sus amantes; Todos sus amigos le faltaron, se le volvieron enemigos.» Lamentaciones 1:2 RVR1960

Así pasa muchas veces decidimos escuchar consejos de otras personas buscando la respuesta que estamos buscando y que nos den la razón de nuestros comportamientos, en vez de buscar al único que todo lo sabe incluyendo el plan perfecto para nosotros, o en el caso de sus casas y matrimonios, en el de su esposo. Al igual que Jerusalén, a pesar que decimos ser creyentes de Dios, nuestras acciones no lo demuestran. Las consecuencias son dolorosas, nos impactan a nosotros mismos y a los hijos:

«Jehová es justo; yo contra su palabra me rebelé. Oíd ahora, pueblos todos, y ved mi dolor; Mis vírgenes y mis jóvenes fueron llevados en cautiverio.» Lamentaciones 1:18 RVR1960

La Esposa Desleal

La palabra describe esa relación de Jerusalén de buscar consejos con naciones hermanas y amigas,  como una relación de amantes. Como esposa y como parte del pacto, es un compromiso de fidelidad y lealtad verdadera el que uno adquiere con Dios. El traer consejos, costumbres de afuera que van en contra de lo que Dios quiere para nosotros como Esposo y cabeza de nuestra iglesia es desleal.

Lo peor que en el momento en que nos sentimos afligidos, esos amantes no resultan hacerse responsables, ni dar el soporte que nosotros verdaderamente necesitamos, y el cual solo Dios nos puede dar. Y con ello terminamos arrasando a nuestra casa y familias:

«Di voces a mis amantes, más ellos me han engañado; Mis sacerdotes y mis ancianos en la ciudad perecieron, Buscando comida para sí con que entretener su vida.» Lamentaciones 1:19 RVR1960

Jerusalén como esposa, opto por envidiar lo que otras naciones conseguían. Jerusalén se vio tentada de las falsas libertades y bendiciones que las otras naciones tenían, y que ella añoraba y a razon de ello dejo de confiar en el plan que Dios tenia para ella. Como resultado comenzó a buscar consejos de esos otras naciones «hombres» y se creó ideas que fomentaron la arrogancia y la rebeldía en la autoridad de su propia casa, Dios, su esposo.

La Depresión de su Casa

Eventualmente esa falta de respeto de Jerusalén a Dios, como su esposo, tiene consecuencias. Ese yugo de querer ser desobedientes de Dios, de envidiar el plan de otros, eventualmente llega en forma de depresión. Jerusalén no se puede levantar fácilmente, no encuentra quien la consuele, ni si quiera los hombres y los hijos, de su casa pueden hacerlo ya que ellos también se ven afectados.

«El yugo de mis rebeliones ha sido atado por su mano; Ataduras han sido echadas sobre mi cerviz; ha debilitado mis fuerzas; Me ha entregado el Señor en manos contra las cuales no podré levantarme. El Señor ha hollado a todos mis hombres fuertes en medio de mí; Llamó contra mí compañía para quebrantar a mis jóvenes; Como lagar ha hollado el Señor a la virgen hija de Judá. Por esta causa lloro; mis ojos, mis ojos fluyen aguas, Porque se alejó de mí el consolador que dé reposo a mi alma; Mis hijos son destruidos, porque el enemigo prevaleció. Sion extendió sus manos; no tiene quien la consuele; Jehová dio mandamiento contra Jacob, que sus vecinos fuesen sus enemigos; Jerusalén fue objeto de abominación entre ellos.» Lamentaciones 1:14-17 RVR1960

El Rol de Esposa

El rol de esposa juega un papel muy importante en cualquier casa, incluyendo su Iglesia, y nuestra desobediencia a la autoridad de El cómo Esposo es proporcional a los efectos de nuestra casa.

El Yugo matrimonial de Esposo y Esposa aplica acá también, aunque no en carne pero si espiritualmente: «Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.» S. Mateo 19:6 RVR1960

Mas sin embargo, nosotros como esposa aun no aceptamos que el plan de Dios para cada uno de nosotros es diferente al de los demás, El escucha y sabe lo que nosotros necesitamos, por ende su plan es perfecto. Como esposa, no debemos mirar lo que los demás tienen para no caer en tentación y ruina de desviarnos del plan que Él tiene para nosotros y para nuestra casa.

Muchas veces uno como hermano quiere hacer cosas buenas por las otras personas, e intervenimos en el plan que Dios tiene para esas personas. Uno debe tener cuidado de ser tropiezo para otros, como esposa de Dios, ya que podemos crear ese efecto de deslealtad – recibir consejos que reten el plan trazado, capricho – yo quiero lo que ellos tienen y voy a buscar la manera de hacerlo, arrogancia – yo puedo ser independiente y pudo hacer lo que yo quiera ya que si los otros lo consiguieron yo también puedo, irrespeto – su plan no me sirve, yo voy hacer lo que los otros están haciendo.

La consecuencia ante toda esa rebeldía y ese irrespeto es claro, Dios, como esposo, nos deja solos, nos deja que nos aflijamos y muchas veces sin consuelo para que apreciemos las bendiciones que Él nos daba y tenía para nosotros.

Tu vez a Jesús en Mi?

Si yo me hiciera esta pregunta: Tu vez a Jesús en mí? Mi respuesta seria para mi rotundamente que no.

La razón por la cual resalto esta pregunta es para que nos evaluemos a nosotros mismos, si en realidad somos reflejos de Él. De su acto de obediencia hacia Dios a pesar que el plan y propósito que Dios tenía para El, era un camino de sufrimiento para cumplir el propósito de salvación para nosotros.

El cargar nuestra Cruz no se trata tanto de cargar con nuestras aflicciones y las de nuestra casa, muchas aflicciones son innecesarias y llegan por nuestras malas decisiones y malos comportamientos. Dios trata de prevenirnos. Lo que realmente significa el cargar nuestra Cruz es aceptar que el plan que tiene Dios para nosotros es perfecto y es único. La Cruz que el otro carga va a ser muy diferente al nuestra, no compares, no envidies y no intervengas si Dios no ha avalado esa intervención.

Luego la pregunta es importante para que no caigamos en lo que esta reflexión resalta, en lamentaciones innecesarias, porque optamos por el camino incorrecto que nos llevan a un cuasi proceso de «Divorcio» que es doloroso, vergonzoso y triste.

Muchos, si no todos, de los consejos que Dios me revelo acá en esta reflexión, aplican en varias manera:

  • A las mujeres en sus matrimonios y hogares para sus esposos
  • A los esposos porque nosotros también tenemos que aprender y entender ser como esposas
  • A los amigos, incluyendo familiares cercanos que ya no son parte del yugo que Dios unió, a saber intervenir alineados a la palabra y soportados por Dios

El Sr. es justo y bueno, luego esta reflexión no resalta la redención que Dios trae para nosotros, porque antes debemos aceptar nuestras faltas y aprender a ser pacientes.

Dios contigo, se buena esposa

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2 respuestas a “La Esposa Irrespetuosa, Arrogante, Caprichosa y Desleal”

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