Edifica Tu Templo

El concepto de templo, iglesia, casa de adoración siempre me ha costado entenderlo. Entiendo la necesidad de tener lugares físicos en el cual las personas se puedan congregar, o espacios físicos donde podamos tener una oración sana con Dios. Luego el templo, iglesia y casa de adoración muchos terminamos relacionándolo con edificaciones físicas. La razón por la que me cuesta entenderlo es porque la conexión de Dios es Espiritual, y como tal estas construcciones limitan en gran manera el poder de Dios.

El día de hoy, Dios me regalo 1 Reyes 6 en donde Salomón edifica el templo, o la casa de Jehová. Este libro especifica a gran detalle las dimensiones, el diseño, la decoración y materiales usados para construir este majestuoso templo. El propósito del templo es descrito en 1 Reyes 6:13 RVR1960: «y habitaré en ella en medio de los hijos de Israel, y no dejaré a mi pueblo Israel.»

El pueblo es conformado por seres humanos quienes por naturaleza somos pecadores. Y muchos aún no hemos desarrollado la Fe: «Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.» Hebreos 11:1 RVR1960

Para los no creyentes, el testimonio de un rey como Salomón y la construcción de un templo majestuoso como este es supremamente importante. El pueblo VE el testimonio de un rey como Salomón con tantas riquezas, con tanta sabiduría, quien invierte sus riquezas para glorificar a Dios, y para el beneficio de su pueblo. A través de esta construcción, Salomón enseña al mismo tiempo acerca de humildad, cuidado, preocupación, honor y respeto a Dios. La delicadeza y detalle que fue a cada espacio de este recinto es testimonio claro de ello.

Pero para nosotros los creyentes el ver una construcción majestuosa como esta no debería ser necesario para edificar el verdadero templo que Dios espera de nosotros su iglesia, con las dimensiones, diseño, decoración y materiales (el amor de Cristo) apropiados:

«para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios» Efesios 3:17-19 RVR1960

Por lo tanto, nuestro cuerpo, corazón, mente, boca, intuición, alma, y espíritu es el Templo que cada uno debemos preocuparnos por edificar:

  • Tu cuerpo es la casa
  • Tu corazón es el pórtico
  • Tu mente y boca son las ventanas
  • Tu intuición el aposento bajo
  • Tu alma el cedro
  • Tu espíritu el oro

Dios nos regala en sus mandamientos «No fornicar» y la razón clara de porque este mandamiento existe y es de gran importancia:

«Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él. Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; más el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?» 1 Corintios 6:17-19 RVR1960

Es decir, si nosotros decimos que somos Cristianos, estamos unidos con él en espíritu y como tal nuestro cuerpo al igual que el templo que construyo Salomón, se vuelve la casa en la que Dios promete habitar:

«Con relación a esta casa que tú edificas, si anduvieres en mis estatutos e hicieres mis decretos, y guardares todos mis mandamientos andando en ellos, yo cumpliré contigo mi palabra que hablé a David tu padre;» 1 Reyes 6:12 RVR1960

Luego cada uno de nosotros somos responsables de mantener y limpiar nuestro propio Templo tanto por dentro como por fuera, tanto espiritual como físico. Por qué espiritual? Porque ahí es donde guardamos las verdaderas riquezas y el pacto que Dios nos da, y da testimonio de la plena confianza que tenemos en El:

«El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca» S. Lucas 6:45 RVR1960

Por qué físico? Porque al igual que el majestuoso templo de Salomón, debe servir de testimonio de la grandeza de nuestro Dios, el dador de todo lo que tenemos. No por vanidad, pero si por cuidado, preocupación, honor y respeto por Dios y su casa.

No es algo que va a pasar de la noche a la mañana, el templo de Salomón duro 7 años, no nos dejemos afanar por nadie, solo sigamos la dirección de Dios, en el tiempo de El.

Dios contigo.

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