Alguna vez te has sentido defraudado por promesas hechas que quedaron en el aire y que nunca se llevaron a cabo?. Eclesiastés 5:5 RVR1960.
Has estado en alguna relación en la cual se promete la tierra y el cielo?. 2 Pedro 3:13 RVR1960.
Todo lo mío es tuyo y lo tuyo es mío?. S. Juan 17:10 RVR1960.
A donde vayas te seguiré?. Rut 1:16 RVR1960 y S. Lucas 9:57-62 RVR1960.
Innumerables ejemplos de promesas existen en la Biblia en diferentes categorías:
- De Dios al humano. Estas promesas se cumplen al 100%.
- Del humano a Dios. Estas en gran mayoría fallan.
- Del humano al humano. Estas muchas veces generan contienda.
Las Promesas de Dios se cumplen para Siempre
En 2 Samuel 7 RVR1960 en donde Dios le hace una promesa a David, que hoy por hoy continua siendo real y válida ya que habla de nuestro Sr. Jesús:
«Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. Él edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino. Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres; pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti. Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente.» 2 Samuel 7:12-16 RVR1960
Y porque Dios le hizo esa promesa a David? Pues porque fue obediente y guardo sus mandamientos. Él fue escogido por Dios para un propósito.
«Ahora, pues, dirás así a mi siervo David: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo, sobre Israel; y he estado contigo en todo cuanto has andado, y delante de ti he destruido a todos tus enemigos, y te he dado nombre grande, como el nombre de los grandes que hay en la tierra.» 2 Samuel 7:8-9 RVR1960
Fue esta promesa temporal? No, esta promesa es válida para siempre, «Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente.»
Una de los puntos claves de esta promesa de Dios a David es que llego a través de un tercero el profeta Natán. A pesar de las buenas nuevas que traía el profeta a David. David mismo fue y reconfirmo esta promesa directamente con Dios.
«Ahora pues, Jehová Dios, confirma para siempre la palabra que has hablado sobre tu siervo y sobre su casa, y haz conforme a lo que has dicho. Que sea engrandecido tu nombre para siempre, y se diga: Jehová de los ejércitos es Dios sobre Israel; y que la casa de tu siervo David sea firme delante de ti.» 2 Samuel 7:25-26 RVR1960
Es clave porque muchas veces vamos a escuchar de personas que dicen tener una profecía para nosotros y aunque toda profecía suena bonito, muchas veces puede ser un juego del enemigo para jugar con nuestras emociones y de atacar nuestro ego.
«Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová.» Jeremías 17:5 RVR1960
El confirmar y validar la profecía directamente con Dios es parte importante del paso, y se debe ser osado como David quien uso la palabra clave «Siempre» para que no fuese una promesa temporal.
La Promesa del hombre necio es Temporal
Cuando oramos es muy fácil pasar del sufrimiento a prometerle a Dios que si Él nos levanta, le prometemos servirle fielmente. El rey Salomón y nuestro Sr. Jesús mismo nos advierte de lo que esto conlleva:
Salomón nos dice en Eclesiastés 5:4-6 RVR1960:
«Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas. No dejes que tu boca te haga pecar, ni digas delante del ángel, que fue ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos?»
Jesús nos enseña en S. Lucas 9:57-62 RVR1960 acerca de las promesas temporales y condicionales:
«Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas. Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; más el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. Y dijo a otro: Sígueme. Él le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios. Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.»
Acá Jesús nos recalca esa primera frase que Salomón dijo de manera más directa: «Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla;». Jesús deja entrever que nosotros muchas veces reaccionamos con emoción y nuestra boca habla antes de tiempo, sin pensar bien las cosas y porque nos sentimos seguros con Jesús pensando que todo va a ser un camino fácil. Le paso al Apóstol Pedro el cual termino negando a Jesús varias veces por temor a morir o ser encarcelado.
«Jesús le dijo: De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces. Pedro le dijo: Aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo.» S. Mateo 26:34-35 RVR1960
A razón de agradar a Dios o a Jesús o sencillamente por desesperación muchas veces nos comprometemos a la ligera. Cuando llega el momento de la verdad de hacer las cosas encontramos innumerable razones para no comenzar o simplemente no hacerlo.
Lo que Jesús nos resalta ahí es que si ya prometiste, no es hora de mirar atrás, de lo contrario vas a estar en constante vaivén de mirar tus pasados y de dejarte tentar por las cosas de tu viejo yo. Salomón lo describe como un problema de la vanidad de la vida y el usa el amor al dinero como ejemplo:
«El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad. Cuando aumentan los bienes, también aumentan los que los consumen. ¿Qué bien, pues, tendrá su dueño, sino verlos con sus ojos? Dulce es el sueño del trabajador, coma mucho, coma poco; pero al rico no le deja dormir la abundancia. Hay un mal doloroso que he visto debajo del sol: las riquezas guardadas por sus dueños para su mal; las cuales se pierden en malas ocupaciones, y a los hijos que engendraron, nada les queda en la mano. Como salió del vientre de su madre, desnudo, así vuelve, yéndose tal como vino; y nada tiene de su trabajo para llevar en su mano.» Eclesiastés 5:10-15 RVR1960
El dinero siempre ha sido puesta en tela de juicio porque muchas personas optamos por seguir el dinero sacrificando principios y los valores para obtenerlo o para mantenerlo, por el estatus que nos da en la sociedad. El mejor caso donde se ve el compromiso a Dios y el dinero es en el matrimonio, en especial durante el divorcio. Hace poco escuche de una mujer decir «El me dejo sin nada, puso las cosas a nombres de otras personas y no me dejo nada». Cuando nos comprometemos con Dios y Jesús, es porque optamos ser criaturas nuevas y debemos dar testimonio de esto, de donde esta verdaderamente nuestra confianza.
La Promesa del hombre fiel es Temporal
No todo es así, también vemos casos muy bonitos y reales de fidelidad entre humano a humano como el de Rut a Noemi quienes habían perdido a sus esposos. Rut como nuera hace una promesa a Noemi y con ello a Dios ya que ella creía en otros dioses:
«Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aun me añada, que solo la muerte hará separación entre nosotras dos. Y viendo Noemí que estaba tan resuelta a ir con ella, no dijo más.» Rut 1:16-18 RVR1960
Esta promesa trajo gran bendición a las dos, pero más a Rut ya que ella hace parte de la cadena genealógica de María, la madre de Jesús. En este caso esta promesa no fue temporal, fue una promesa reafirmada por Dios dada la fidelidad que Rut mostro para su suegra Noemi, quien era mujer de Fe y mentora de ella.
Aunque este versículo no se relaciona directamente con Rut pero si con Jesús, lo uso para resaltar muchas de las características que Rut mostro en su breve promesa:
«Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.» Filipenses 2:1-11 RVR1960
Rut demostró amor incondicional, una afecto entrañable, tuvo misericordia de su suegra, sintió lo mismo con empatía por ella, lo hizo con gran humildad y aunque pudo creerse o creer a su dios como superior a Dios de Noemi, ella se despojó de esos dioses y tomo forma de siervo, haciéndose obediente a los consejos de Noemi y de Dios. Por eso digo que en esta fidelidad, su promesa fue reafirmada por Dios. Verdaderamente Dios la había escogido y le había sembrado la semilla del querer y el hacer:
«porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.» Filipenses 2:13 RVR1960
La Promesa de Dios viene con Consecuencias Temporales
No siempre la promesa de Dios es buena. Cuando Dios se compromete con nosotros, Él es paciente pero busca obediencia de nosotros. No debemos entrar en una zona de confort en las cosas de Dios y debemos tener temor de Él. Hasta la promesa de David a su pueblo escogido se vio interrumpido por la constante desobediencia de ellos. Si lees la Biblia, cuantas veces no ha sido atacada y hasta destruida Jerusalén? Dios se comporta como un Padre con sus hijos, el también castiga para corregir y enderezar nuestros pasos.
«Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere.» Proverbios 3:12 RVR1960
Si Dios nos escoge, somos especial para El, pero eso no implica que nos va a acolitar nuestros malos comportamientos y nuestra falta de compromiso. En Jeremías 15 RVR1960, El Sr. me mostraba esto, no es una tarea fácil. Muchos no nos van a escuchar y eso viene con grandes retos, luego se necesita un carácter fuerte para no caer en cosas de nuestro pasado o antiguo ser:
«Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.» Jeremías 15:6 RVR1960
Consejo del día
Luego antes de que hagamos una promesa, pensémoslo bien siguiendo el consejo de Salomón:
«Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal. No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras. Porque de la mucha ocupación viene el sueño, y de la multitud de las palabras la voz del necio.» Eclesiastés 5:1-3 RVR1960
Bien lo recalcó también Jesús, como un pecado implícito es el hacer promesas (juramentos) en vano:
«Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos. Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello. Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.» S. Mateo 5:33-37 RVR1960
Luego si hemos jurado o hecho una promesa, arrepintámonos, pidamos perdón ya que tenemos un Dios misericordioso. Busquemos asegurarnos que si vamos a prometer algo que nuestro Si, sea Si y nuestro No sea No para que no miremos el pasado o nuestro antiguo yo. Por eso lo primero es orar porque Dios nos de la sabiduría, nos confirme sus promesas y nos valide que este es el propósito que Él tiene para nosotros, para que verdaderamente exista esa semilla del querer y el hacer en nosotros. De esta manera, vamos a estar listos para ser constante en todos sus caminos, y no dejarnos influenciar como las olas del mar por factores externos como el qué dirán o sencillamente porque son atractivas:
«Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.» Santiago 1:5-8 RVR1960
Dios contigo y tus promesas.
