Evangelizando como Jesús

Introducción

El día de hoy tuve la oportunidad de compartir con un hermano, quien está atravesando por su desierto para renovar su carácter. El me preguntaba cómo me hablaba Dios a través de la Biblia? Uno de los versículos que tocamos fue el de Jesús y la mujer samaritana. S. Juan 4 RVR1960.

Es un contraste fuerte ya que nosotros mismos, con nuestros comportamientos, podemos vernos reflejados en esa mujer samaritana, en una mujer adultera. Talvez por sus cabezas les pasa la frase: Sera usted porque yo no soy una persona adultera, ni mucho menos soy infiel. Les invito a leer La Rebelde y La Prostituta o La Esposa Irrespetuosa, Arrogante, Caprichosa y Desleal para que podamos apreciar desde otra perspectiva por qué nos podemos ver reflejado en ella. Al final cualquier pecado por pequeño o grande que sea es pecado, y por ende si seguimos cometiéndolo estamos siendo «adúlteros» con Dios.

La verdadera razón por la cual conversamos este versículo es porque es uno que estoy poniendo en práctica en estos momentos. Este versículo muestra con un ejemplo corto la manera como actúa Dios y Jesús en nuestras vidas, como el evangeliza a personas no creyentes y que seguimos hundidos en nuestros pecados.

Sacándonos del Pozo Profundo

Lo bonito de esta historia es que muestra el poder de Jesús como instrumento de Dios. Nos muestra como su plan es perfecto, y como nos da un propósito en el momento que Dios lo crea pertinente. En el caso de la samaritana, ella estaba en el plan de Dios, y seria usada como instrumento de bendición para que otros llegasen a conocer del evangelio de Jesús.

Primero lo primero, Jesús ya estaba ahí esperándola para sacarla del pozo profundo en el cual se estaba sumergiendo cada día por su pecado. La secuencia es precisa y maravillosa. Se imaginan si Jesús llega luego de que la samaritana estuviera ahí? Los chismes estuvieran rondando de que Jesús estaba buscando a una mujer adultera. Acá por el contrario nos da una enseñanza muy básica, en los tiempos de Dios, Jesús estará ahí esperándonos para que nosotros le encontremos y compartamos con El.

«Y le era necesario pasar por Samaria. Vino, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a su hijo José. Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta. Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber.» S. Juan 4:4-7 RVR1960.

Dame de Beber

Que significa esa frase sencilla que Jesús le dijo a la samaritana?

En una primera instancia ese dame de beber es una manera humilde, en el cual Jesús muestra algo de vulnerabilidad al aproximarse a un extraño con una necesidad. Con ello es una manera de confirmar como estaba el corazón de la samaritana.

Y aunque la reacción de la mujer samaritana puede parecer extraña ya que parece prejuiciosa. A mí me sonó como las frases que se le pasa a uno por la cabeza y las he escuchado de otros hermanos Cristianos cuando recibieron un llamado de Jesús: Porque me pides eso a mí Señor, yo no soy digno de que me pidas eso? Que has visto en mi si yo soy un pecador?

«La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí.» S. Juan 4:9 RVR1960.

Luego en una segunda instancia esa frase es como Jesús diciéndonos no importa lo que seas, yo estoy dispuesto a recibir lo que tengas que darme, aunque sea con impurezas estoy dispuesto a tomarla.

Ahí es cuando uno se rasca la cabeza, pero porque o que yo haría eso? Y porque tú, Jesús harías eso?

«Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva.» S. Juan 4:10 RVR1960.

Su respuesta es sencilla, porque es un don de Dios ayudar a los necesitados. Y en una última instancia porque ese dame de beber en realidad es un intercambio.

Cuál es ese intercambio? Él nos propone reemplazar el agua impura que tomamos día a día de ese pozo que tenemos en nuestro corazón por agua viva. Y aunque ese pozo pueda ser muy hondo, Él quiere llenarlo con esta agua viva para que no sigamos pecando.

«Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; más el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla.» S. Juan 4:13-15 RVR1960.

Mas sin embargo, nosotros muchas veces somos incrédulos, tercos o nos sentimos intimidados a tan gran proposición y muchas veces encontramos pretextos para no hacerlo.

«La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva?» S. Juan 4:11 RVR1960.

Acá la samaritana estaba siendo muy sincera con Jesús, mi pozo es hondo, tengo muchos pecados. Ella estaba en lo correcto, Jesús no tenía como sacarla por eso Él le pidió en una primera instancia a la samaritana que le diera de beber. Lo que realmente le decía Jesús: confiésame tus pecados y yo los limpiare.

Confesando Nuestros Pecados

La manera como Jesús abordo a evangelizar la samaritana no fue atacándola de pecadora, ni de que tenía que arrepentirse de sus pecados de frente. El primero busco un ángulo sobre el cual romper el hielo, creando algo de confianza sobre una necesidad particular en común el beber agua, de ayuda mutua y le creo una visión de un porvenir mejor para luego ahora si abordar el tema de confesión de pecados.

La aproximación discreta de Jesús es extraordinaria, le hizo una pregunta indirecta, la mujer responde delatando su pecado. Mas sin embargo, Jesús se enfoca en los hechos conocidos y verdaderos sin tener que tratarla de adultera o pecadora para no perder la confianza.

«Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá. Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido; porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.» S. Juan 4:16-18 RVR1960.

Fue una confesión indirecta pero efectiva, sobre la cual la mujer samaritana no se sintió atacada y fue humilde al reconocer su pecado.

La Semilla Debió Estar Sembrada

A continuación el dialogo entre Jesús y la samaritana se torna en un dialogo constructivo y de intercambio de comentarios y clarificaciones al interés y necesidad de la samaritana de conocer más, de beber más agua viva.

Acá es donde muchos Cristianos obviamos para poder ser tan efectivos en la evangelización como lo es Jesús, debemos saber a quién abordamos y esa persona debe tener algo de conocimiento y tener Fe en alguien. En otras palabras la semilla de Jesús ya debió haber sido sembrada desde hace tiempo. En el caso de la samaritana ella ya sabía acerca del Mesías y el Cristo.

«Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas.» S. Juan 4:25 RVR1960.

Lo que hizo Jesús fue arar la tierra un poco, vertiéndole agua viva, ganándose su confianza y eventualmente confirmándole que Él es el Mesías.

Uno Es el Que Siembra y Otro Es El Que Siega

Jesús es claro que muchas veces vienen distracciones por parte de personas que tienen buenas intenciones pero que no entienden el propósito y voluntad que el Padre nos ha dado.

Nuestro deber es hacer la voluntad del Padre. Ya sea sembrar la semilla o segar lo que otros labraron. Al final no importa porque ambos gozaremos juntamente, para la gloria de Dios por su buena voluntad.

«Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega. Porque en esto es verdadero el dicho: Uno es el que siembra, y otro es el que siega. Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis; otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores.» S. Juan 4:36-38 RVR1960.

El Testimonio en Verdad Trae Bendición

Lo que hizo Jesús es mostrarle a la mujer samaritana la Verdad de las cosas sin ninguna contención, ataque o violación de su dignidad como persona. La paciencia de Jesús para abordarle de manera sana hizo que la mujer samaritana dejara su cántaro y fuera a llamar a otros al pueblo para que escuchasen del evangelio de Jesús.

«Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho. Entonces vinieron los samaritanos a él y le rogaron que se quedase con ellos; y se quedó allí dos días. Y creyeron muchos más por la palabra de él, y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente este es el Salvador del mundo, el Cristo.» S. Juan 4:39-42 RVR1960.

Conclusión

Aunque hemos sido llamados a evangelizar, muchas veces no hemos recibido dirección de Dios para tal cosa y debemos ser sabios para saber esperar.

La dirección puede venir de dos modos:

  • Llamado a labrar tierra y sembrar semilla. Esto requiere una habilidad especial y una sutileza la cual no involucra confrontar a la persona, más si encontrando la manera de ganar confianza para que ellos mismos confiesen sus pecados sin sentirse juzgados.
  • Llamado a segar. Dios debió preparar el terreno, y a través de alguien más debió sembrar la semilla de Jesús en el corazón de alguien que Él quiere usar como instrumento para bendecir a otras personas. El usa un testimonio de verdad para tener credibilidad y poder llegar a otros.

Dios Contigo

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